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jueves, 19 de abril de 2018

El Día de la Tierra



Esta frase me la repito a mí misma con frecuencia y que puede extrapolarse a muchos ámbitos de nuestra vida: en tus relaciones sociales, en cómo enfocas tu día a día, en tu alimentación y, por supuesto, en la relación que tenemos con la naturaleza.

A menudo caemos en el error de pensar que nosotros solos no somos capaces de cambiar nada, pero si a diario cada uno de nosotros tomamos decisiones conscientes y a favor del medio ambiente, al final, todos nuestros gestos van sumando y, poco a poco, se van generando cambios a nuestro alrededor.


Somos naturaleza y es muy bonito darse cuenta que somos parte de ella y ella es parte de nosotros. ¿Por qué no cuidarla de la misma forma que nos cuidamos a nosotros?

El próximo domingo, 22 de abril, se celebrará el Día de la Tierra, y aunque creo que ese día debería ser los 365 días del año, está bien que haya un día en el que nos recuerden que todo lo que hagamos por la madre tierra nos vendrá devuelto.

Con este post, me uno a la iniciativa de @spiritualwoman para compartir ideas y alternativas que ayuden a cuidar nuestro precioso planeta.

Éste es mi #granitodetierra ★

  • Siempre llevo mi bolsa de tela en el bolso para hacer cualquier compra.
  • He cambiado la botella de plástico por una de vidrio que me acompaña a todas partes.
  • No consumo ningún alimento procesado y mi alimentación es principalmente vegetal.
  • Preparo mis propios yogures, postres, hummus, leche vegetal, trufas...Y lo guardo todo en tarros de cristal reciclados. 
  • Desde hace algún tiempo he aumentado el consumo de productos ecológicos y orgánicos.
  • No he vuelto a tirar ninguna fruta por estar demasiado madura. La aprovecho para hacerme un delicioso batido. Una buena batidora ha sido mi mejor inversión.
  • Compro en fruterías locales donde no tienen la manía de “vestir” ni a las frutas ni a las verduras.
  • A la hora de comprar algo, pienso si realmente lo necesito, de qué material está hecho y si realmente lo voy a usar. Mi consumo se ha vuelto más consciente.
  • Utilizo cosmética natural y mi rutina se basa en productos naturales como el aceite de almendras para hidratar el cuerpo, el aceite de coco como mascarilla capilar, jabón de alepo para limpiar mi rostro y hago mi propia mascarilla facial.
  • Aprovecho el agua que cae de la ducha mientras se calienta para guardarla y regar mis plantas con ella.
  • Por la noche utilizo velas para iluminar o alguna luz de ambiente usando bombillas de bajo consumo.
  • Limpio la casa con un limpiador casero hecho de bicarbonato, vinagre y aceites esenciales.


Bonus track: Receta para preparar un ambientador casero



• Un frasco de cristal de 50 ml. con vaporizador (yo lo compré aquí
• 40 ml. de agua destilada
• 10 ml. de alcohol de 96º
• 15 gotas de aceite esencial de lavanda
• 15 gotas de petit grain
• 10 gotas de aceite esencial de azahar

 Echar en el frasco primero el alcohol. 
Después echaremos los aceites esenciales según las cantidades indicadas. 
 Antes de llenar el resto del frasco con el agua, debemos remover bien para que los aceites 
esenciales se mezclen bien con el alcohol. 
Rellenar con agua destilada.
Dejar macerando la mezcla durante 24 h. antes su utilización.



Como veis, muchas de estas ideas son muy fáciles de llevar a cabo.
Y vosotros, ¿qué medidas tomáis para cuidar nuestro planeta?






martes, 21 de noviembre de 2017

Zero Waste: mis inicios


Sin duda, 2017 está siendo un año de cambios para mí. Cambios internos, profundos y necesarios.
De algunos de ellos hablaré más adelante, cuando haga el balance del año.

Hoy hablaré de mi cambio hacia un estilo de vida más sostenible y ecológico. Como amante de la naturaleza que soy, no sé por qué no me he preocupado antes en cambiar ciertos hábitos en el hogar.

Si a mí hace un tiempo me hubieran preguntado por temas de ecología, la reducción de residuos o la compra a granel, hubiera contestado: ¡Oye, qué yo reciclo, eh!, y me hubiera quedado tan ancha y satisfecha.

Quizás mi escala de prioridades o de valores no estuviera del todo bien ajustada. La buena noticia es que se puede ajustar, que nunca es tarde y que cada pequeño gesto, aunque tardío, puede generar grandes cambios.


Es curioso descubrir cómo un acontecimiento puede cambiar el rumbo de tu vida. La escala de valores da un giro de 180 grados y se ajusta. Lo que antes importaba, ahora carece de sentido. Lo esencial cobra protagonismo y se convierte en un tesoro al que cuidar. Es curioso.
La mayoría de los cambios que estoy experimentando en los últimos meses han surgido a partir de un problema de salud que me impulsó a hacer un cambio profundo en mi alimentación. Eso, junto con el deseo de llevar un estilo de vida lo más saludable posible, me ha llevado a hacerme muchas preguntas, llegar a algunas conclusiones y a tomar decisiones que me están conduciendo a una vida más consciente y comprometida con la naturaleza. Una cosa lleva a la otra y, al final, todo cobra sentido.

Durante estos meses, me he empezado a sentir... diría que aturdida, pero creo que la palabra que mejor lo define es incómoda. Me he sentido incómoda con la cantidad indecente de residuos que se genera a diario en casa. Casi todo lo que se compra, acaba siendo un residuo, generalmente no biodegradable. Desde el cartón de leche hasta el envoltorio de los kleenex. Todo.
Reciclar es un gran paso, pero sólo es la punta del iceberg.


Uno de los orígenes de toda esta locura es el ritmo de vida frenético que llevamos. No tenemos tiempo para nada, y menos aún de cocinar, lo cual genera un alto nivel de consumo de ultraprocesados, comida preparada envuelta en envases de plástico y objetos de usar y tirar. Todos esos residuos no son reutilizables y se acumulan en un lugar del planeta durante años y años, incluso siglos.

Este post de Mamma Proof explica muy bien qué es el movimiento Zero Waste, que consiste en reducir al máximo la producción de residuos, reciclar, reutilizar y revalorizar la mayor cantidad posible de materiales, promover la fabricación propia y el uso de productos que estén diseñados para ser utilizados a largo plazo. No todo el plástico es el demonio.

El movimiento Zero Waste propone la siguiente regla: rechaza - reduce - reutiliza - recicla - haz compost!.


Me queda mucho camino por recorrer y creo que no va a ser un camino fácil, pero como he dicho antes, cada pequeño gesto genera un gran cambio y granito a granito se hace un buen montón.

De momento estos son algunos de los cambios que he empezado a hacer:

• Desde hace algún tiempo compro más en mercados y menos en supermercados.
• Siempre llevo mi bolsa reutilizable en el bolso.
• Invertí en una buena batidora y nunca más he vuelto a tirar fruta madura. Quedan genial en los smoothies.
• Ya he empezado a comprar algunos productos a granel.
• Poco a poco, voy a ir quitando botes de plástico en la cocina y el baño, y voy a empezar a preparar mis propios productos de limpieza y belleza.



 Os dejo algunos blogs que estoy leyendo:

Hervidero de ideas.
Cualquier cosita es cariño.
Vivir sin plástico.

Y esta publicación sobre sostenibilidad y comercio ecológico: Re Planet Magazine.
 


¡Hasta pronto!